La suspensión de la mayoría de los vuelos internacionales como consecuencia del cerco energético impuesto por Estados Unidos provocó que Cuba recibiera únicamente 35.561 visitantes durante el pasado mes de marzo.
Las cifras del primer trimestre de 2026 reflejan un duro golpe para la industria turística cubana. Entre enero y marzo arribaron al país 298.057 viajeros internacionales, muy por debajo de los 573.363 registrados durante el mismo período de 2025. La caída alcanza el 48 %, en un sector que durante años ha concentrado una parte significativa de las inversiones estatales.
Sin embargo, la situación adquiere una dimensión aún más preocupante al analizar exclusivamente los resultados de marzo. Durante ese mes llegaron a Cuba solo 35.561 visitantes extranjeros. Para dimensionar la magnitud del desplome, basta recordar que en marzo de 2020, en plena expansión mundial de la pandemia de coronavirus y con numerosos países bajo confinamiento, la isla recibió 189.431 turistas.
Únicamente en marzo de 2021, cuando Cuba mantenía estrictas restricciones sanitarias debido al agravamiento de la COVID-19, se registró una cifra inferior, con apenas 12.542 viajeros internacionales.
Tradicionalmente, marzo ha sido uno de los mejores meses para la actividad turística cubana. En 2018 se convirtió incluso en el período más exitoso de ese año, con 510.760 visitantes. El récord histórico para un mes de marzo se alcanzó en 2017, cuando arribaron 530.615 turistas, aunque esa cifra quedó por debajo del récord absoluto de diciembre de ese mismo año, cuando la isla recibió 551.371 visitantes.

A pesar de las dificultades que han afectado al sector desde la pandemia, tanto en 2023 como en 2024 marzo volvió a posicionarse como el mejor mes del año, superando ampliamente los 250.000 visitantes extranjeros.
Todos estos antecedentes permiten medir el impacto que ha tenido la decisión de la Administración de Donald Trump de restringir el suministro de combustible hacia Cuba. La medida fue adoptada el 29 de enero y obligó a las autoridades aeronáuticas cubanas a emitir un Notam informando que los aeropuertos internacionales del país carecían de queroseno para aeronaves entre el 10 de febrero y el 11 de marzo. Posteriormente, la advertencia tuvo que ser prorrogada debido a la persistencia del problema.
Tras conocerse la situación en febrero, numerosas aerolíneas comenzaron a anunciar primero suspensiones temporales, luego cancelaciones y finalmente operaciones destinadas únicamente a la repatriación de pasajeros que permanecían en territorio cubano.
Varias compañías que inicialmente habían manifestado su intención de mantener las rutas cambiaron de postura en menos de dos días. Las aerolíneas de Canadá y Rusia suspendieron prácticamente toda actividad comercial y concentraron sus operaciones en el regreso de turistas a sus países de origen.
Las compañías canadienses evacuaron a más de 10.000 viajeros mediante vuelos especiales de retorno, de un total de 24.559 ciudadanos de ese país que permanecían en Cuba durante febrero. Por su parte, las aerolíneas rusas repatriaron a unos 4.300 pasajeros de los 7.314 turistas rusos presentes en la isla durante ese mismo mes.
Algunas empresas europeas intentaron mantener sus conexiones. Entre ellas se encontraba Iberia, que decidió continuar operando mediante escalas de repostaje en República Dominicana. Sin embargo, esta alternativa tampoco resultó sostenible a largo plazo.
El pasado 13 de abril, la aerolínea española anunció una reducción de frecuencias durante mayo y la suspensión total de sus vuelos hacia Cuba a partir de junio. Una decisión que solo se había producido en dos ocasiones durante las últimas seis décadas: durante la grave crisis financiera que atravesó la compañía en 2012 y durante la pandemia.
Como consecuencia, marzo se convirtió en el primer mes en que el país experimentó plenamente los efectos de la interrupción de vuelos internacionales.
Aunque Canadá continúa encabezando la lista de mercados emisores gracias a las cifras acumuladas de meses anteriores, los datos específicos de marzo son contundentes. Apenas 511 turistas canadienses visitaron Cuba durante ese mes, lo que representa una caída del 99,48 % respecto a marzo de 2025, cuando arribaron 98.663 viajeros procedentes de ese país.
En el acumulado del primer trimestre, el mercado canadiense registra una disminución del 54,2 %.
La situación de Rusia, segundo mercado turístico más importante para Cuba en los últimos años, también resulta alarmante. Durante marzo llegaron únicamente 249 visitantes rusos.
Paradójicamente, el mayor número de entradas registradas en marzo correspondió a cubanos residentes en el exterior. Según los datos disponibles, 11.231 emigrados regresaron temporalmente a la isla durante ese mes.
Aunque este segmento también experimenta una disminución del 42,8 % en comparación con el primer trimestre del año anterior, continúa siendo el mercado que mejor resiste el desplome general del turismo.
Otro dato llamativo corresponde a los visitantes procedentes de Estados Unidos. Durante marzo llegaron a Cuba 5.243 viajeros estadounidenses, una cifra diez veces superior a la registrada por Canadá en ese mismo período.
Entre los mercados que todavía aportan cierto volumen de visitantes también figuran España, con 1.429 turistas; China, con 1.102; y Argentina, que tras una intensa campaña promocional ha logrado mantener una presencia significativa.
Aunque los argentinos ya no superan los registros del año anterior, aportaron 1.622 viajeros durante marzo, una cifra considerable si se compara con el desplome observado en los mercados canadiense y ruso.
En medio de este complejo escenario, las autoridades cubanas intentan proyectar optimismo de cara a la próxima edición de FitCuba, la feria internacional de turismo que comenzará la semana entrante.

Tradicionalmente celebrada en La Habana, la edición de este año tendrá un formato virtual. Las actividades se desarrollarán los días 7 y 8 entre las 9:00 de la mañana y las 7:00 de la tarde, mientras que la jornada de clausura tendrá lugar el día 9 desde Varadero, con acceso libre para el público.
Según los medios oficiales, el evento está diseñado con la expectativa de superar todos los pronósticos y contará con la participación de cientos de turoperadores y agencias de viajes de diferentes países, incluidos varios que nunca antes habían asistido a la feria.
Los participantes podrán recorrer espacios virtuales, asistir a presentaciones especializadas y participar en concursos vinculados a la gastronomía y la coctelería.
Sin embargo, a la luz de las cifras actuales del turismo cubano, uno de los objetivos más difíciles de materializar parece ser la posibilidad de mostrar «experiencias reales de clientes que disfrutan del destino durante esos días».





