La Habana/El Ballet Nacional de Cuba (BNC) volvió este viernes a los escenarios con una antología de algunas de sus obras más emblemáticas, reafirmando su compromiso con la actividad artística en medio de la grave crisis energética que atraviesa el país, agravada por el bloqueo petrolero de Estados Unidos.
El programa incluyó fragmentos de clásicos como Giselle, El Cascanueces y Don Quijote, interpretados en las versiones de la legendaria bailarina y coreógrafa cubana Alicia Alonso (1920-2019), quien dirigió la compañía durante décadas y se consolidó como su figura central. Estas piezas regresan así a las tablas del Teatro Nacional de Cuba, en La Habana, donde permanecerán en cartelera durante tres días bajo el título La magia de la danza.
En un comunicado reciente, el BNC subrayó su determinación de continuar su labor artística pese a las dificultades del contexto actual. “Por difíciles que sean los tiempos, nada nos detendrá: seguiremos bailando, porque en cada función late un pedazo de Cuba”, señaló la institución, aludiendo a la compleja situación que enfrenta la isla.
En la presentación del espectáculo, la compañía reafirmó este mensaje con otra declaración de principios: “Volveremos a encontrarnos para demostrar que el arte es más fuerte que cualquier tormenta”.

La escasez de combustible ha impactado de manera directa en la programación cultural del país, obligando a la suspensión de eventos tradicionales como la Feria Internacional del Libro de La Habana, entre otras actividades de carácter regular.
En este contexto, las presentaciones del BNC adquieren un significado especial dentro de la vida cultural cubana, marcada por limitaciones logísticas y energéticas que han reducido la frecuencia de espectáculos y giras.
La magia de la danza reúne una selección de momentos destacados del repertorio histórico de la compañía, que incluye títulos fundamentales del ballet universal como La bella durmiente del bosque, Coppélia, El lago de los cisnes, además de los ya mencionados Giselle, El Cascanueces y Don Quijote.
El programa incorpora además una pieza de homenaje titulada Sinfonía de Gottschalk, una coreografía basada en dos movimientos —La noche y Fiesta criolla— pertenecientes a la Sinfonía Noche de los trópicos, del compositor y pianista estadounidense Louis Moreau Gottschalk. Esta obra fue estrenada en 1861 en el antiguo Teatro Tacón de La Habana, espacio donde hoy se encuentra el Gran Teatro Alicia Alonso.
El elenco del espectáculo está encabezado por la directora del BNC, la bailarina Viengsay Valdés, quien interpretará el papel principal en Giselle. La producción reúne además a figuras destacadas de la compañía como Anette Delgado, los primeros bailarines Dani Hernández, Ányelo Montero, Yankiel Vázquez y Ernesto Díaz, así como la bailarina principal Gabriela Druyet, las solistas Laura Kamila y Alianed Moreno, junto a otros integrantes en ascenso.

El Ballet Nacional de Cuba, fundado en 1948 bajo la guía de Alicia Alonso junto a los hermanos Alberto y Fernando Alonso, es considerado la compañía de danza clásica más importante del país.
En 2018 fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación, distinción que reconoce al BNC como la máxima expresión de la escuela cubana de ballet, incluyendo su repertorio, archivo histórico, objetos y documentos vinculados a su trayectoria institucional.





