349, otra decapitación del castrismo

Pedro Corzo
Escritor, Periodista y Editor
 
(www.miscelaneasdecuba.net).- Independiente al resultado de las valientes protestas de muchos artistas cubanos contra un reciente decreto de la dictadura que pretende regular todavía más las actividades culturales del país, es importante resaltar que el  régimen castrista, fiel a su naturaleza totalitaria, no ha dictado en 60 años de gobierno una ley que favorezca a sus ciudadanos, todo lo contrario, sus legislaciones siempre han estado orientadas  a restringir derechos y establecer parámetros sobre los cuales cada individuo debe actuar sin que importen sus convicciones, sexo, religión o aspiraciones.

Esa habilidad y disposición para controlar de forma absoluta las actividades ciudadanas, hasta extremos de que la dependencia del individuo del estado sea total, es lo que ha hecho posible que a pesar de las ineficiencias, contradicciones y múltiples errores, el castrismo haya logrado mantener durante 60 años el control del  país.

La censura a la expresión e información se impuso en la isla de forma novedosa. En cierta medida uno y todos los cubanos se inventaron su policía del pensamiento. La autocensura fue un ejercicio permanente. Todos apreciamos que lo que no estaba expresamente permitido era prohibido, lo que se traducía en que el infractor podría ser sancionado.

Según el Comité de Protección a los Periodistas, "Cuba tiene las leyes más restrictivas de las Américas en cuanto a libertad de expresión y de prensa". El CPJ señala entre otras disposiciones legales  que una denominada ley de Dignidad Nacional, 1997, establece penas de prisión de tres a diez años para "cualquier persona que, de manera directa o indirecta, colabore con medios de comunicación del enemigo", aclarando que para el totalitarismo cubano, enemigo es todo aquel que no esté un 100 por ciento comprometido con sus propuestas.

Los medios fueron expropiados y puestos en función de los intereses del castrismo, en consecuencia, los trabajadores de la comunicación pasaron a ser empleados del estado. Lo mismo ocurrió con los artistas y creadores en general, sin que importara el talento real de cada quien, todos, pasaron a recibir un salario y beneficios vinculados estrechamente al grado de colaboración y no a la capacidad creativa.   

No hubo alternativas. Escribir, pintar, cantar y toda labor intelectual fue tarifada a través de organismo estatales, sobre los cuales, los bonzos culturales del castrismo tenían un absoluto control, la cultura dejó de ser patrimonio de la nación para pasar a ser dominio de la clase dirigente. Numerosos creadores libres como José Antonio Albertini con "Tierras de Extraños" y el poeta Ángel Cuadra, estaban conscientes que sus obras nunca saldrían a la luz y que hasta posiblemente fueran a prisión por su creaciones, tal y como le sucedió a muchos creadores.

De triste recuerdo es el Consejo Nacional de Cultura, el organismo que rigió hasta la constitución del Ministerio de la Cultura, 1976, la política de la dictadura en ese sector. Todas las actividades en ese campo estaban supeditadas a la voluntad de los funcionarios del estado. Lo que se hiciera público tenía que estar enmarcado en lo políticamente correcto, incluido el autor de la obra en cuestión.

Los espectáculos de la índole que fueran, las trasmisiones radiotelevisivas, obras e impresiones de cualquier clase eran censuradas por los amos del pensamiento, además, controlaban todo lo que consideraran parte del patrimonio nacional con una severidad que llegaba al extremo  de confiscar a los propios creadores sus obras, si así lo entendía el funcionario.

El castrismo fue claro y preciso en sus pretensiones. Ellos siempre procuraron a través de su política cultural controlar el movimiento intelectual y artístico del país, para manejar a su antojo la difusión y promoción de las artes plásticas y cinematográficas y la literatura, en particular en la radio y televisión, una forma de influenciar en la población.

El Decreto 349 es un medio para seguir controlando la vida cultura, actividad esencial para el totalitarismo. La represión artística e intelectual es una práctica fundamental al castrismo, la naturaleza de la dictadura se opone radicalmente al usufructo de los derechos ciudadanos, en particular, a los relacionados con la independencia económica del individuo y con las prerrogativas de actuar y pensar en libertad.

Comentarios

El exceso de inventarios en la economía castrista: un problema sin solución
[17-01-2019]
Elías Amor
Economista
Hoja de inventario. Foto: commons.wikimedia.org   (www.miscelaneasdecuba.net).- Me refiero en este post a la entrevista en "Trabajadores" del ministro de economía y planificación castrista, Alejandro Gil Fernández, que dijo una serie de cosas que merecen una reflexión, porque apuntan al origen de los graves problemas de la economía cubana.
A propósito del fracaso de la inversión extranjera en Cuba en 2018
[13-01-2019]
Elías Amor
Economista
  (www.miscelaneasdecuba.net).- Las autoridades comunistas de Cuba, entre ellas el propio ministro del ramo Malmierca, han reconocido el papel clave de la inversión extranjera para el desarrollo de la economía. Y como las cifras no acaban de ir bien, al final siempre se acaba culpando de todo al “bloqueo de EEUU”. Eso siempre, por supuesto, no puede faltar en cualquier diagnóstico.
Avancemos por el camino hacia la libertad
[11-01-2019]
Lcdo. Sergio Ramos
(www.miscelaneasdecuba.net).- Mirar hacia adelante. Actuar enfocados en avanzar la causa libertaria para erradicar la sexagenaria tiranía. Esa ha de ser la meta de todos.
El rostro de Cuba que destruyó la revolución
[09-01-2019]
Elías Amor
Economista
  (www.miscelaneasdecuba.net).- Los comunistas que dirigen Cuba desde 1959 no tienen otra cosa que la propaganda y la desinformación para ganar algún espacio de debate. Y como carecen de planes de futuro solventes para la economía cubana, se ensañan con descripciones del pasado que no hacen otra cosa que ir en contra de la historia.
Suscripciones a Misceláneas de Cuba
Edición electrónica
Suscríbase para adquirir la revista
Colaboraciones
Envíe colaboraciones digitales a: colaborar@miscelaneasdecuba.net
Misceláneas de Cuba autoriza la reproducción de los textos aparecidos en su página digital y su revista impresa siempre y cuando se les indiquen como fuente.
Misceláneas de Cuba no comparte necesaria-mente las ideas vertidas en los artículos firmados, las cuales son responsabilidad de sus respectivos autores. La línea editorial de esta publicación quedó recogida en el artículo de fondo de su edición fundacional Pasando Revista a las Razones de la Revista.