El Marxismo 2.0

Jorge Hernández Fonseca

 

(www.miscelaneasdecuba.net).- El marxismo convencional es un complejo de postulados que tiene dos grandes vertientes: la vertiente política-filosófica y la vertiente económica. El objetivo marxista de la vertiente política-filosófica es establecer la llamada sociedad comunista, basado en la estatización de la economía, como postula su vertiente económica. También pregona un antecedente: la llamada sociedad socialista. El marxismo establece también dos herramientas intelectuales de desarrollo y práctica político-social: el materialismo dialéctico y el materialismo histórico. Sin embargo, falla en no mostrar cómo crear riquezas, es decir, bienes y servicios, que es su talón de Aquiles.

Todo el militante marxista --en política-- es conocido como siendo de “ideología comunista”. Demostrada la muerte actual del comunismo (hasta la Cuba castrista acaba de eliminar el nombre “comunismo” de su Constitución) sin embargo, ahora sus simpatizantes abrazan lo que denominaremos “marxismo dos punto cero” (marxismo 2.0), “que no es lo mismo, pero es igual”. El objetivo del marxista 2.0 no es ya el comunismo, sino, eliminar la civilización occidental con un revanchismo que los identifica: destruir a los Estados Unidos, denominado “el” “imperio”.

Así, políticos como Lula da Silva en Brasil, Bernnie Sandres en EUA, Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, López Obrador en México, Gustavo Petro en Colombia, todos militantes ideológicos de la llamada izquierda política, no son más que marxistas 2.0. No se dicen comunistas --pero es como si lo fueran-- porque al final son marxistas reciclados que procuran algo similar a lo que buscaban Fidel Castro, Nicolai Ceaucescu, Josef Stalin o Pol Pot.

Como el comunismo fracasó llevándose al basurero de la historia su base marxista, los políticos nostálgicos del sistema totalitario entienden que esos fracasos han sido “coyunturales”. Como no es políticamente correcto actualmente hablar del “comunismo” sin ser repudiado, ahora cambian su discurso adicionando nuevos objetivos inmediatos: la lucha por los derechos de la mujer, el reconocimiento del matrimonio homosexual, la defensa del medio ambiente, entre otros objetivos no políticos, pero que le rinden popularidad y acceso a las minorías “oprimidas”.

Hubo un marxista italiano que pensó cómo modernizar la ideología comunista, Antonio Gramsci, el cual postuló la necesidad de ejercer influencia en los sectores más vulnerables e idealistas de las sociedades occidentales: los jóvenes, los intelectuales, periodistas, universidades, entre otros, con vistas a crear un “estado de opinión puramente marxista”, como forma de horadar las bases filosóficas de la civilización occidental, como su religión cristiana, su filosofía griega, su derecho romano, apoyando veladamente al mundo islámico, atacando las políticas tomadas de la revoluciones francesa y americana, para destruir a Occidente mediante el relativismo moral.

Los Marxistas 2.0 ya no procuran la sociedad comunista, buscan destruir las bases ideológicas de la sociedad occidental, intentando horadar desde dentro sus países más relevantes, Estados Unidos y la Unión Europea. Para ello enarbolan la necesidad de “homogenizar” sus sociedades con inmigrantes de menor desarrollo, mezclándolos con lo más extremista y retrasado del mundo islámico, para introducir la barbarie de los postulados contenidos en la sharía. La Cuba de Castro y la Venezuela de Maduro son los más acabados ejemplos del marxismo aplicado.

Comentarios

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