Ciudadano de a pie

Pedro Corzo
Escritor, Periodista y Editor

 

(www.miscelaneasdecuba.net).- Hace varias semanas sugería  José Luis Fernández, actual presidente del Presidio Político Histórico Cubano, que los militares enaltecen en una figura anónima a todos los soldados sin identificar que cayeron en el cumplimiento de su deber, y que el exilio,  debería buscar una fórmula  para rendir tributo a los millares de hombres y mujeres desconocidos que con devoción y estoicismo,  honran día a día, el gentilicio cubano.

Por casi sesenta años, numerosas personas han contribuido de una forma u otra a la lucha contra la dictadura castrista. Divisiones de hombres y mujeres, en su mayoría desconocidos, se han sacrificado con humildad apoyando a los dirigentes  que a través de todos estos años han  liderado propuestas contra la dictadura.

Esos ciudadanos no ocupan espacios en los medios, no dictan discursos, ni protagonizan gestión alguna. Son personas sin uniformes ni armas,  personas anónimas  que han demostrado a su manera y constantemente,  llevar a la tierra en la que nacieron en lo más profundo de sus corazines.  
Este andar se inició hace casi seis décadas.  Mientras unos honraban la Patria de Todos en la lucha clandestina o con el fusil en los llanos y montañas de Cuba,  otros ingresaron a la isla clandestinamente o en gloriosas expediciones.

Según pasaron los años cundió la desesperanza y el exilio fue creciendo en número, ya en tierras extrañas, al ritmo que imponían las nuevas condiciones,  se abocaron a recuperar sus vidas sin abandonar el compromiso con la nación en crisis.

Estudiaron, trabajaron y paralelo a los deberes familiares y sociales continuaron la lucha por la democracia en Cuba. Integraron o apoyaron las agrupaciones que se constituían en otras costas contra el régimen castrista. Participaron en todas las actividades contrarias a la dictadura y hasta fueron capaces de ser solidarios con otros pueblos amenazados por el castrismo o azotados por desastres naturales.

Los mayores envejecieron, los hijos los convirtieron en abuelos, y la primera generación de los nacidos fuera de la isla también fueron abuelos. La mayoría de ellos crecieron en un ambiente de patria transnacional, muchos honraron las obligaciones contraídas por sus padres y crecieron añorando la tierra que no habían conocido.  Esos jóvenes envejecieron inexorablemente, los vástagos de esa primera generación de exiliados vieron el brote de las canas y sintieron el gruñido de las  articulaciones enmohecidas.

La mayoría arribó a estas playas que serán inconmensurablemente bellas cuando se les diga adiós, parafraseando a José Martí, confiados en que sería por poco tiempo. No ha sido así. Los huesos y las almas de esos pioneros del exilio y de muchos de los que vinieron después, reposan en algún camposanto y deambulan por cualquier punto de la calle Ocho,  muy posiblemente,  gracias a la pasión que nunca les dejó por retornar al terruño, como relata José Antonio Albertini en su novela “Un día de Viento”, en la que los muertos, entre ellos, él y sus amigos, desesperan por el regreso.
La vida la recorrieron conscientes del camino que les correspondía. La adversidad fue vencida por las convicciones. Cierto que tuvieron el respiro de la familia, los hijos y los nietos, pero jamás dejaron la ruta. Permanecieron comprometidos. Nunca fueron seducidos por una existencia en las que sus obligaciones con la tierra en la que habían nacido, no estuvieran presentes.

Los días de destierro se convirtieron en años. La certeza de un pronto regreso se fue extinguiendo pero el compromiso de seguir bregando por el retorno se acentuó y se hizo más firme. El sentido  común clamaba en silencio que el sueño se  agotaba a la par que la existencia, pero no han hecho caso, por eso,  las deserciones fueron causadas por la guadaña no por el abandono de los compromisos contraído. Las frustraciones y los desencantos no han impedido a los sobrevivientes continuar batallando hasta el último suspiro,  mirando el sol de frente y exigiendo para los demás lo que anhelan para ellos. Han sido capaces de cumplir con sus deberes, a pesar de las adversidades,  una condición que demanda una entereza moral extrema.
 

Comentarios

El engaño de la cuenta bancaria fiscal
[15-12-2018]
Elías Amor
Economista
(www.miscelaneasdecuba.net).- En Granma publican hoy el primero, se supone, de una serie de artículos destinados a “vender” la llamada cuenta bancaria fiscal, que es una de las novedades más importantes de las medidas aplicadas a los trabajadores por cuenta propia desde comienzos de este mes.
¿Incentivos fiscales a la contratación? No, gracias
[14-12-2018]
Elías Amor
Economista
  (www.miscelaneasdecuba.net).- ¿De verdad es tan importante y trascendental eliminar la exención del pago del impuesto por la utilización de fuerza de trabajo a los emprendedores cubanos que se establecen como trabajadores por cuenta propia?
Más sobre la cuenta bancaria fiscal
[14-12-2018]
Elías Amor
Economista
  (www.miscelaneasdecuba.net).- En otro artículo de Granma, publicado hoy, se presentan argumentos que justifican, según el régimen comunista, la imposición de la llamada cuenta bancaria fiscal recogida en la Resolución No. 904/MFP. Ninguno de ellos resulta convincente, desde la perspectiva del interés de los trabajadores por cuenta propia, que son los obligados a aceptar esta imposición de las autoridades.
Y ahora la peligrosa incertidumbre mexicana
[08-12-2018]
María Teresa Romero
Periodista y Dra en Ciencias Políticas
(www.miscelaneasdecuba.net).- Ante la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México crece la incertidumbre de propios y extraños acerca de la orientación que dará a su ejercicio presidencial; calificado por algunos como un político pragmático y por otros como un comunista de nuevo cuño. Lo que sí se conoce a ciencia cierta es que el nuevo mandatario se alineará con lo que se conoce como la tradición mexicana en materia de relaciones internacionales: no meterse en asuntos ajenos para que nadie se inmiscuya en lo nuestro.
Suscripciones a Misceláneas de Cuba
Edición electrónica
Suscríbase para adquirir la revista
Colaboraciones
Envíe colaboraciones digitales a: colaborar@miscelaneasdecuba.net
Misceláneas de Cuba autoriza la reproducción de los textos aparecidos en su página digital y su revista impresa siempre y cuando se les indiquen como fuente.
Misceláneas de Cuba no comparte necesaria-mente las ideas vertidas en los artículos firmados, las cuales son responsabilidad de sus respectivos autores. La línea editorial de esta publicación quedó recogida en el artículo de fondo de su edición fundacional Pasando Revista a las Razones de la Revista.